
El lugar de Dios para Israel estaba en Canaán. No así en Egipto. Israel tenía que ser librado de Egipto para poder ir a Canaán, pero antes tuvo que pasar por el desierto. Allí, los israelitas, ¨endurecieron la cerviz¨, tentaron a Dios, le fueron desobedientes, murmuraron en cotra de Moisés, y enojaron al Señor muchas veces. Por eso es que Dios permitió que toda un generación muriera ahí mismo. Fue por eso que estuvieron ¨vagando¨ por el desierto cuarenta años.

Los sacerdotes ministraban en el atrio exterior, y llegaban hasta el lug

Nuestro espíritu es la parte de nuestro ser que Dios regeneró a fin de entrar allí y así tener un lugar de reunión con nosotros. En nuestro espíritu está la verdadera Canaán, es el verdadero lugar santísimo. De allí debe brotar no solo nuestra alabanza, sino toda nuestra vida y todo nuestro ser. Por eso el Señor nos dice a través de Pablo: Andad en el espíritu. Todo nuestro andar debe ser regulado y dirigido por nuestro espíritu, que es donde está el Espíritu del Señor.

Fuimos librados del poder del mundo, fuimos librados de Egipto. Nuestro cuerpo pecaminoso fue clavado en la cruz junto con el Señor. Nuestro espíritu fue regenerado. El Señor habita allí. !EL Señor está allí¡
Debemos permanecer en este espíritu, y no hacer las cosas según nuestra alma, nuestras emociones o nuestras decisiones, de lo contrario volveremos al desierto y estaremos como los israelitas: Sedientos, insatisfechos y dando muchas vueltas.
Estar en el Espíritu, es estar en el Señor, lo cual es estar en el lugar santísimo, Canaán celestial.
Amén.
En Cristo.
M.A.G.
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